Existen películas que se convierten en paradigma de otras. Este el el caso de The Shining o El Resplandor. Desde la idea de reproducir el escenario real en un set de filmación, hasta las actuaciones llevadas al límite, este filme se ha consagrado dentro de la historia del cine como una de las mejores que hay. En su momento, el público se vio aterrorizado con las gemelas al fondo del corredor, no obstante, esta es una película que en ocasiones se vuelve cómica, tal y como lo es el buen cine de terror.
Existen dos elementos que quiero destacar: primero, la gama de tonalidades pastel utilizadas en la película y sogundo, la presencia de los niños en ella. Por un lado, existe un niño al que no queremos que nada le pase, puesto que se ve amenazado tanto por los fantasmas del lugar (es el único que se adelanta a lo que va a suceder) como por su propio padre. Pero también, se trata del más fuerte de la familia, que hasta cierto punto logra salvar a su madre. A su vez, existen las gemelas antes mencionadas, ¿nos causan lástima? No lo creo. Stanley Kubrick, sabiendo que un niño posee esta ambivalencia terrorífica, no solo recurre a mostrar una, sino dos niñas que han perdido todo rastro de inocencia, y que no sabemos cómo van actuar.
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