Es a partir de un caso de la vida real que Fritz Lang encuentra pretexto para realizar M, El vampiro de Düsseldorf, cuando en una pequeña localidad alemana, entre 1925 y 1930, se comienzan a suceder una serie de crímenes sexuales, teniendo como víctimas principales a niñas pequeñas. A pesar de que la policía alemana poseía los métodos para dar con el asesino, tardaron muchos años en poder dar con él.
El “vampiro de Dusseldorf”, “El rey del crimen sexual” o Peter Kürten, tenía por costumbre beber la sangre de sus víctimas y la de animales para saciar su sed; incendiaba casa abandonadas, prendía fuego a sus víctimas todavía con vida, maltrataba a los animales y llevaba a cabo todo acto sádico que le propiciara placer.
En M, El vampiro de Düsseldorf, lo que nos muestra Lang es no sólo la historia de la que hemos hablado, más bien se trata del perfil de un psicópata enfermo que se puede encontrar en toda época. Probablemente lo que más llamara la atención del equipo de Lang, fuera la reacción social provocada por los crímenes de Kürten, situación que provocó que grupos de delincuentes y pillos en general, se unieran en la búsqueda del “vampiro”. En la película son estos últimos y no la policía quienes dan con el asesino; en la vida real el la policía, gracias al testimonio de una sobreviviente, quienes finalmente lo atrapan.
Resulta muy interesante el aspecto moralizador de Fritz Lang y su esposa Thea von Harbou, quienes consideran importante dar material para reflexionar a su público, en donde no importa que tanto mal se pueda inflingir a otro, siempre será más importante ser compasivos y justos. Cabe recordar que el tema de la justicia social también es abordado por ellos enMetrópolis o en Mientras Nueva York duerme.
La estética de la película se corresponde con el expresionismo en el arte. La fotografía a cargo de Fritz Arno Wagner, es en sí misma una obra de arte; cada cuadro es una reflexión de los detalles que la componen así como el reflejo de los estados de ánimo y las tensiones en los personajes. Al ser esta una película que transita entre el cine mudo y el sonoro, la riqueza y la calidad de la imagen propia del cine mudo, se hace patente y por lo mismo es que no se necesita de una narración que nos indique qué es lo que está sucediendo, la reflexión de la imagen nos mantiene conformes.
Los escenarios en los que se desarrolla la acción son muy teatrales, así sea la calle o el interior de un edificio. Escenarios que nos hacen pensar en la obra de Roy de Carava, por establecer una relación poética en el terreno fotográfico, o con la obra de los pintores de la Nueva Objetividad.



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